miércoles, 13 de enero de 2010

CANCELLED

Puerta C50. No, la C48.. y ahora? qué pone? "Me parece que nos vamos a Palma" dijo la chica de delante después de ver cómo, después de llevar 45 minutos esperando a que quitasen "Girona" del monitor, pusieron dos minutos Frankfurt y a continuación la isla Balear. Es verdad, no tuvimos que esperar horas dentro del avión como otros, y también es verdad que en Mallorca hay muchos alemanes, pero no es lo mismo. Vuelo cancelado.

De ahí a información, extraña coincidencia incluída, y al mostrador de Ryanair con la única esperanza de obtener un justificante para poder defender mi ausencia en Trier. Finalmente y después de dos horas, varios amigos nuevos y los codazos de una señora que, sin éxito por supuesto, se intentó colar, conseguimos vuelo para este domingo (con matices).


Y, por encima de todo esto queda una gran verdad... da igual donde estés. En Madrid, Trier o Pekín los exámenes siguen ahí y toca estudiar. Aunque por lo menos la nieve permitió que tú y yo nos despidiéramos bien. Y yo me pregunto... dónde quedó el sol?? Pero eso es para otro día...

miércoles, 6 de enero de 2010

Bravuconadas


"Hoy no eres precisamente mi ídolo..."

lunes, 4 de enero de 2010

La mañana más triste


"Mi mañana más triste llegó en Octubre del año pasado, al final de la noche antes de irme de gira por América Central y Estados Unidos. Estaba aquí, en casa, sola. Cada vez con más responsabilidad. Todo era demasiado nuevo."

Con cierta sorpresa leo las palabras de Lourdes Hernández mientras entiendo a lo que se refiere. No tenía por qué, pero en vez de hablar de amaneceres apasionantes y el final de juergas desmedidas habla de la vida, de la realidad. Encontrar de repente a alguien que te recuerda a tí, reconforta. Porque cuando todo es nuevo, cuando sabes que el cambio es inevitable, lo que no puedes frenar es el miedo que te recorre el cuerpo preguntándote si tomaste la decisión acertada. El vértigo a caer y a no encontrar salidas. A echar demasiado de menos. Vértigo a que lo que vas a vivir te cambie la vida.

Pero quizá lo más triste sea hacerte un hueco para tí que pronto tendrás que dejar. Conocerte a ti misma y quererte en la aventura... y odiarte por, a veces, no sentirla tuya. Y esa triste mañana mía quedó atrás el mismo día que empezó el otroño. Y no puedo evitar saber que, aún queriendo vivir esto con todas mis ganas, me quedarán más. Mañanas duras seguidas de largos viajes. Y a veces me pregunto en qué momento mi cabeza, mi cuerpo, decidió sentirse de dos maneras tan diferentes a la vez.