lunes, 17 de octubre de 2011

"¡Vamos a hacer magia!"

En un mundo con capacidad para alimentar al doble de su población, 3.5 millones de niños siguen muriendo por desnutrición aguda cada año. Parece lógico lo que hacen estos niños. ¿Por qué no lo hacemos los adultos?


Experimento Comparte. Acción contra el Hambre.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Síndrome compartido



No sé si tiene un nombre o si está estudiado. De hecho, pensaba que sólo a mí (y a alguna otra persona con tendencia a lo dramático) le pasaba. Pero en los últimos meses, semanas, he comprobado que todos tenemos esa sensación llegado el momento.

No sé que tiene este año, que todo el mundo va y viene. Hay cambios importantes en nuestras vidas, hacemos y deshacemos, empezamos etapas, acabamos otras. Este año mucha gente que quiero está fuera. Y se acaban de ir. Con ilusión, pero con vértigo, con algo de esa tristeza que siempre hay cuando uno se aleja de lo suyo más íntimo y se dirige, por voluntad propia, a lo desconocido que espera lejos. 

Es ese momento la noche antes, la mañana previa, cuando ves tu cuarto vacío y reconoces tu vida en cuatro maletas. Cuando llamas para despedirte, recoges unas cuantas fotos, te aprendes una nueva dirección y te haces la valiente. Ese momento podría ser el síndrome pre-viaje, que estará ahí siempre que tengamos un sitio al que volver cuando decidamos que nos hemos cansado de la aventura. Que tenemos una vida que dejamos en impass y el autoconvencimiento de que estará igual al volver.

Ese malestar, los nervios en el estómago y el recurrente: "Quién me mandaría a mí..." son normales, también cuando el viaje es eso y no un traslado. Aunque el destino sea perfecto, aunque lo lleves esperando mucho tiempo.

Hace tiempo, en alguna de esas "noches de antes" aprendí que en ese momento lo mejor es dejarse llevar, meter el pasaporte en el bolso y marchar al aeropuerto. Hay demasiados sitios que ver, gente por conocer. El síndrome no es más que una señal de que la experiencia valdrá la pena siempre.

lunes, 18 de julio de 2011

Time for a change.

Time for a change. A big one.

jueves, 7 de julio de 2011

Artistas en el ruido


Perfecto e inacabado. De trazo duro, de estilo rápido. Sutilmente dibujado a empujones mientras él, con mano de artista y preparación de arquitecto, esperaba en la cola del paro. Delicado, perfecto entre el ruido.

Buenos Aires


Hace un par de meses nos dejamos llevar. Pensamos en nuestro piso ideal, en fiestas de mojitos y en los países que visitaríamos. Creamos mentalmente un blog y hasta un negocio como proyecto vital durante nuestros meses de aventura. Un par de semanas después repetimos el proceso y creo recordar que nos interrumpíamos unas a otras, nos cortábamos porque éramos incapaces de contener la borrachera de ideas, el entusiasmo, la ilusión de crear unos meses perfectos al otro lado del mundo.

Y parece que el tiempo enfría las cosas. Y el trabajo. Y la vida real. Y dejamos de hablar de eso y de nuestra aventura imaginada. Hoy, como arrastrada por la infame realidad laboral, por lo dificil de las relaciones y las elecciones y por la insultante forma en que las semanas se tuercen con encuentros indeseados, M. estaba pesimista, resignada. Y como si fuera una señal, apareció la columna de Begoña Huertas donde aparece una verdad silenciada por la entronización y asimilación del éxito profesional como plenitud personal: "la gente que sabe exactamente dónde va, nunca descubre nada"

Los objetivos dirigen nuestras acciones, nos hacen crecer, ser la mejor versión de nosotros mismos. Pero si te quedas mirando un punto fijo, si no te das cuenta de que el éxito está en las pequeñas grandes cosas que te pasan mientras vas a por él, te pierdes todo lo demás. Y todo lo demás es la vida. Por eso, hoy más que nunca, quiero interrumpirte, que con un boli, un cuaderno, un ordenador, unos billetes de avión, vivamos las aventuras que un día empezamos a soñar.

martes, 26 de abril de 2011

...Y convertir todos los meses en Abril

      O.Palermo
Este mes de locos que me encanta se me ha pasado volando. Maletas, aviones...y qué bonito! Ojalá todos los meses fueran como este Abril, con mayúscula. Me lo estoy pasando como una enana... Y lo que queda!

miércoles, 30 de marzo de 2011

Los Veteranos, una oportunidad para agradecer


 
Si has tenido una enfermedad grave, no puedes donar. Aunque ya estés curado. Resulta que "has pasado por algo duro y que no es conveniente ni necesario que lo hagas". Pero resulta también que cuando pasas por el hospital, cuando se te cae el pelo, cuando te tienen que hacer una transfusión, cuando superas todo eso y te recuperas, lo que necesitas es ayudar y devolver. La gratitud será para siempre, porque es difícil olvidar a cada uno de los médicos y enfermeras que te pusieron bueno. Pero en algún momento, de forma desinteresada hubo alguien que donó la sangre que te ayudó en aquel momento. Y resulta, que no sólo no se lo puedes agradecer, tampoco puedes hacer tú lo mismo por los demás.

Con la conciencia despierta ante la importancia de donar y el corazón lleno de impotencia por no poder hacerlo, han ido pasando los años. Y ayer me encontré con un reportaje en la revista Woman (abril 2011) sobre " Los Veteranos" de la Asociación ASION (Asociación de Padres de Niños con Cáncer). Un reportaje que emociona y que me enseñó otra forma de ayudar a los que ahora lo están pasando mal. "Los Veteranos" son once jóvenes (mayores de edad) que ya han pasado por el cáncer y que organizan actividades de ocio a los chicos que están ingresados por la misma enfermedad que ellos padecieron. Actividades que permiten a estos niños enfermos encontrar apoyo y respuestas por parte de quienes vivieron su enfermedad, y esperanza al ver en ellos que después de la enfermedad está la vida normal.

Y la verdad, puedo imaginarme lo que deben sentir estos veteranos al entrar por las puerta de esas habitaciones. La enfermedad te hace darte cuenta de lo importante que es exprimir la vida y cuando tanta gente te ha ayudado a estar donde estás hoy, agradecer y devolver es una necesidad. Y esta, una oportunidad muy importante para llevarlo a cabo.