jueves, 26 de agosto de 2010

Mañana o ayer


Me quedan pocas páginas para acabar el libro y sin embargo voy cada vez más lenta. Esta semana todo son planes cancelados y caras largas por la vuelta de vacaciones. A los que no hemos tenido eso no nos pasa. Me hace gracia lo de pedir deseos al soplar las velas o ver una estrella fugaz... aquel al que se le haya cumplido alguna vez uno que levante la mano. Escepticismo y paciencia forzosa para una impaciente convencida del paso del tiempo. No se lo que va a pasar y, sin embargo, no me preocupa en absoluto.

miércoles, 11 de agosto de 2010

No mires hacia abajo



"En la vida estarás siempre diciendo adiós. Que eso no te impida amar"


Cine, cine, cine y música, y velas.
Eso siempre.


martes, 10 de agosto de 2010

I won´t



"La realidad puede causar terribles estragos en la ficción"

Recuerdo que al llegar...

Hay un mosquito peleándose con el cristal de mi ventana por entrar en mi habitación. O más bien por llegar a la luz que tengo sobre la mesa. No suelo llevarme bien con ellos porque atacan primero, así que si tengo oportunidad acabo con ellos. La selección natural, dicen. Aunque esta vez, como no hay peligro ahí se queda...

En la tele hablan de gordos. Pero de gordos de 400 y 500 kilos. Un documental que Cuatro ha sacado de un cajón para un lunes cualquiera de agosto. Cambiaría de canal, pero estoy demasiado ocupada descifrando cómo funciona el itunes y el Spotify como para preocuparme del ruido...

Y encima de la cama The Polaroid Book, un libro del que me enamoré la semana pasada en la FNAC y que hoy no he tenido más remedio que comprar. Polaroids desde los años 60 hasta ahora, ricas en juegos de luces, efectos y creatividad. Hay otro, también de Taschen, sobre la fotografía del Siglo XX que compraré próximamente... y es que he decidido que, como nadie puede cuidarte mejor que tú mismo (por ahora), me voy a regalar de vez en cuando un capricho.

No quiero olvidarme de esta canción porque lo llena todo, pero significa demasiado como para escucharla todos los días. Por eso la dejo aquí, por el momento. Ella es el impás de un sofoco y el vídeo es tan bonito como simple. Porque no quiero olvidarme de esta canción.

jueves, 5 de agosto de 2010

Y llegó Meryl

Es maravillosa. Recuerdo que aún en Trier, una de las últimas semanas, el suplemento dominical del Süddeutsche Zeitung traía un reportaje sobre ella. En una de las páginas, la típica composición de fotos del personaje, de su primer plano, cambiando el gesto, cambiando el registro. Y llevaba poco maquillaje y a esa distancia la cámara no engaña si el retoque no encuentra la complicidad del editor. Y ella, Meryl Streep, estaba perfecta, mayor, madura, sabia, cómplice y serena. Recuerdo que me quedé mirando esa página un buen rato y pensé: “de mayor quiero ser así”.

Esta semana, sin programarlo, de forma casual he visto dos películas suyas. Cuando te quedas mirando la pantalla al tiempo que salen los títulos de crédito y ni tú, ni la persona que ve la película contigo habláis, es buena señal. Las dos veces me pasó. Ni Julie and Julia ni No es tan fácil son películas que vayan a quedar en el recuerdo de millones de personas que en un futuro digan cuándo las vieron o en qué grandes cosas les influyeron, pero como si estuviera todo organizado, eran las películas que esta semana tenía que ver. Sin apenas saber su argumento.

En las dos se habla de amor, es cierto, como también lo es que no son buenos tiempo para dejarse las horas en historias increíbles de encuentros fortuítos y finales felices. Pero lo que es importante es que en las dos se habla de realización personal, del perdón a uno mismo, de los retos y de que la vida, al final, es saber adaptarse a los cambios y, en ese proceso, ser capaz de encontrar equilibrio y felicidad. Muchas cosas, creo, pero bien contadas.

Y en esas dos historias está ella, sin más, llenándolo todo con esa sonrisa suya y los mil y un registros que hacen cada personaje diferente. A pesar de la edad y de los que se empeñan en hacer cine para adolescentes protagonizado por adolescentes, ella encontró hace mucho su sitio. Y que lo tenga por mucho tiempo.