jueves, 2 de septiembre de 2010

Septiembre



Cuando llega fin de año siempre lo pienso. Quizá porque nuestra vida está más organizada en cursos que en años, el 31 de diciembre no suele significar para mí necesariamente un cambio de etapa, un momento para hacer buenos propósitos y prometerme a mí misma que haré las cosas mejor. Todo eso ocurre justo ahora, en septiembre, el mejor momento para iniciar, mejorar, planear y empezar con energías renovadas.

Ha sido un verano raro, que casi no he visto pasar. Y, porque no decirlo, un año feo que no tendré ninguna pena en dejar atrás dentro de unos meses. Sin embargo no hay tiempo que perder. No se muy bien qué será de mi los próximos meses, qué pasará con mi beca, si me renovarán o tendré que buscar trabajo en otro lado. Si finalmente empezaré ese segundo ciclo en otra universidad y si encontraré el curso perfecto de fotografía y el tiempo para hacerlo. Pero, extrañamente, eso no me preocupa. Como no se estarme quieta esperando, pongo bonito mi CV, relleno solicitudes y a volar... Si las cosas no salen siempre cómo querrías, ni ocurren en el momento en el que deberían, hay que intentar aprovecharlas cuando vienen. La vida es adaptarse a los cambios que se producen en ella, y en eso estamos.

Tengo algunos proyectos interesantes entre manos (uno muy chulo del que hablaré pronto) y, aunque la suerte es fundamental, el trabajo también. Así que así estoy, manos a la obra... Hacía tiempo que no tenía tantas ganas.

1 comentario:

Unknown dijo...

me alegro, de que tuvieras y espero que sigas teniendo ganas....