sábado, 2 de mayo de 2009

Un día redondo

Nunca entendí porqué el camino al Rectorado está hecho de baldosines de piedra. No es que sea incómodo, es que se te clavan uno a uno. Y siempre que paso por allí pienso en el ingenio de quien, seguro que por estética, decidió ponerlas ahí. Sigo pensando que quedaría mejor un buen césped...

Después de recibir un NO tan grande como mi PlanB, ese bicho que parte, reparte y se lleva la mejor parte de las becas internacionales me dice, entre papeles y movimientos desenfrenados de pelo, que sí, que mi futuro vuelve a pasar por TRIER.

Y dejando de lado que si no me llego a pasar por allí, no sabría que vuelvo a Alemania, pillo a Chilli por banda y le cuento todo lo que me ha pasado. Con un "Ay, hija que bien!seguro que te lo pasas fenomenal" despachamos una conversación "intercampus" y sonriendo recorro el mismo camino que un mes antes recorrí escondiendo mis lágrimas debajo de unas enormes gafas negras.


El tren pasa por las margaritas al tiempo que giro el torno de entrada. Apoyo mi cabeza en la ventana, enciendo mi MP3 y el sol me da en la cara. Mientras, una hippie saca su ipod y da vueltecitas a su lunar de plata.


Transbordo en Chamartín. Hoy no voy a correr para cogerlo, no me importa perderlo. Y esta vez tan solo tarda dos minutos en llegar...

Como son buenas noticias cojo el coche y voy de compras, sola. Al ir a pagar, con una sangría en la mano para un san cemento frustrado, la señora que va delante en la cola me pide que pase antes que ella y entonces se que hoy todo funciona.

Siesta. Llamadas. Me visto y salgo. Hoy hay que celebrarlo. Hoy ha sido un gran día...excepto por la inesperada vuelta de "amistades apestosas"...pero eso fue de madrugada y no cuenta.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A Alemania otra vez, esta vez es la buena.... Disfruta!


PD- Amistades apestosas es un gran grupo, digais lo que digais.

F.S.R.